Silvia, Cauca – 30 de julio de 2026. El departamento del Cauca vuelve a ser escenario de un lamentable hecho de violencia que enluta al país. Tres oficiales retirados del Ejército Nacional fueron asesinados mientras practicaban ciclismo recreativo en zona rural del municipio de Silvia, en un crimen que ha causado profunda consternación entre la ciudadanía y las instituciones.
Las víctimas fueron identificadas como el coronel en uso de buen retiro Libardo Osorio Sánchez y los mayores retirados Harold Sánchez Vergara y Rodrigo Amortegui, quienes habían emprendido un recorrido deportivo y de integración por el corredor vial que comunica a los municipios de Silvia y Totoró, en el oriente caucano.
De acuerdo con la información preliminar conocida por las autoridades, los tres exoficiales se movilizaban en bicicleta por la vereda Miraflores cuando fueron interceptados por hombres armados que, haciendo uso de fusiles, abrieron fuego en su contra. La gravedad de las heridas ocasionó su fallecimiento en el lugar de los hechos. Minutos antes de iniciar la jornada deportiva, las víctimas habían compartido una fotografía que hoy se convierte en el último registro de un encuentro marcado por la fraternidad y el espíritu deportivo.
Tras conocerse el ataque, integrantes de las comunidades cercanas y miembros de la Guardia Indígena acudieron al sitio para brindar apoyo y alertar a las autoridades competentes, quienes adelantaron las labores de inspección judicial y el levantamiento de los elementos materiales hallados en la escena, entre ellos las bicicletas utilizadas por las víctimas.
Aunque las autoridades no han atribuido oficialmente la responsabilidad del crimen, las primeras hipótesis investigativas señalan la posible participación de integrantes de la estructura Dagoberto Ramos, perteneciente al denominado Estado Mayor Central de las disidencias de las Farc, organización armada ilegal que mantiene presencia en varios municipios del norte y oriente del Cauca, entre ellos Silvia, Totoró, Toribío y Caldono.
Este hecho constituye la segunda masacre perpetrada en el departamento del Cauca contra exintegrantes de la Fuerza Pública y se registra en medio del recrudecimiento del conflicto armado que afecta a esta región del país, caracterizado por enfrentamientos entre grupos armados ilegales y la Fuerza Pública, ataques con artefactos explosivos lanzados mediante drones y constantes hostigamientos que mantienen en permanente zozobra a las comunidades civiles.

La gravedad de este crimen exige el esclarecimiento oportuno de los hechos y el fortalecimiento de las acciones institucionales orientadas a garantizar la protección de la vida, la seguridad y la convivencia en los territorios históricamente afectados por la violencia. El Cauca clama por paz, justicia y la preservación de los derechos fundamentales de sus habitantes.
Paz en las tumbas de quienes hoy partieron. Solidaridad y sentidas condolencias a sus familiares, amigos y compañeros de armas.






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